Un estudio confirma la popular creencia que dice que ducharse con agua fría es bueno para la salud. De hecho, reduce notablemente el absentismo laboral.

Existe una creencia popular muy extendida acerca de las duchas con agua fría y sus beneficios para la salud. Según dicen, tomar una cada día ayuda a mantener algunas enfermedades a raya, aunque hasta ahora había relativamente poca base científica para creerlo así. No obstante, todo acaba de cambiar gracias a un estudio.

Más de 3.000 personas han participado en una encuesta bastante minuciosa. Cada uno de ellas fue asignada a un grupo distinto: el primero tomó duchas calientes durante un mes con 30 segundos de agua fría, el segundo con 60 segundos, el tercero con 90 y el último con agua caliente, el grupo de control.

Estas medidas nada tienen que ver con los consejos científicos para una higiene personal. Están más centrados en el aspecto sanitario puramente dicho.

Una vez transcurrido el mes, se estudiaron las consecuencias para la salud de ducharse con agua fría, se dejó transcurrir un tiempo y se volvió a repetir el experimento. Tras los dos períodos de prueba, los científicos que han realizado el estudio están en condiciones de afirmar que los sujetos que se ducharon a temperatura gélida han reducido el impacto de las enfermedades en su cuerpo.

La medida definitiva que plasma el éxito de las duchas con agua fría es el absentismo laboral. Entre los grupos que las tomaron se redujo considerablemente, mostrando una relación directa entre los segundos de agua fría cada día y los días que se tomaron libres por enfermedad.

Todo esto con una curiosa consecuencia: ninguno de ellos experimentó una mejoría aparente, es decir, al ser cuestionados sobre si se encontraban mejor de salud tras ducharse con agua fría, todos dijeron que no. Sin embargo, a la hora de renunciar a un día de trabajo el grupo que pasó por esta dura prueba de mostró menos predispuesto a quedarse en casa.

Estamos hablando de un 29% menos de días de baja por enfermedad que aquellos que tomaron la ducha caliente habitual, y eso es una diferencia considerable que justifica posteriores estudios para ahondar en el hallazgo del que nos ocupa. Los datos fueron recopilados en 2016 en Países Bajos, aunque nada indica que no se puedan extrapolar a otros países.

[Fuente: The Verge]