La mayor ciudad de Brasil cerró al público dos de sus principales parques naturales para evitar un brote de la fiebre tras la comprobación de que un mono de una de las reservas murió víctima de la enfermedad.

San Pablo, la mayor ciudad de Brasil, cerró el sábado al público dos de sus principales parques naturales como medida preventiva para evitar un brote de fiebre amarilla tras la comprobación de que un mono de una de las reservas murió víctima de la enfermedad.

Los dos parques cerrados son el Huerto Forestal y el Parque de la Cantereira, como parte de una campaña de “prevención de salud”.

En el Huerto Forestal, al norte de la capital paulistana, es donde encontraron al pequeño mono muerto a causa de la fiebre. La presencia del virus en la región ha obligado a la intendencia de San Pablo a vacunar a la población, ante el temor de una eventual epidemia. Es una medida preventiva que comenzó a ser efectivizada en la zona de influencia de ese parque. La aplicación de la vacuna seguirá estos días en los barrios aledaños.

El cierre de los parques se produjo exactamente un mes después de que el Ministerio de Salud declarara el fin de la emergencia sanitaria provocada por un brote de fiebre amarilla que afectó la región sudeste del país y que provocó, entre diciembre de 2016 y agosto de 2017, 261 muertes y otros 777 casos comprobados de contagio.

El año pasado, varios estados provinciales brasileños sufrieron a causa de una epidemia, que comenzó del mismo modo: animales infectados que luego transmitieron la dolencia vía Aedes aegypti.

En esta megalópolis, de 11 millones de habitantes, no se verificaron casos de fiebre amarilla desde 1942, cuando el mundo estaba aun en plena Segunda Guerra. La infección con el virus silvestre es transmitido a los monos vías mosquito haegmagogus, que son comunes en las regiones selváticas pero no existen en las grandes urbes. La contaminación a las ciudades se produce cuando el aedes, muy común en las ciudades, ha picado al animal enfermo. Y luego se lo transmite a los humanos.

Según la prensa brasileña este año se detectaron 22 casos y 10 de ellos mortales en el interior del estado paulista. Los consejos son los de vacunarse, en primer lugar. Pero hasta tanto la vacuna se haga efectiva (lo que demora aproximadamente 10 días) se debe aplicar repelente, ropas largas y claras, mosquiteros y primer aplicar el protector contra el sol y luego el repelente.

A sólo 300 metros de la entrada del Huerto Forestal, un parque de 200 hectáreas con vegetación típica del Bosque Atlántico brasileño, un puesto público de salud que ofrece gratuitamente la vacuna contra la fiebre amarilla tuvo que redoblar la atención ante la alta demanda del público por el inmunizante.

Pese a que la directora del Centro de Vigilancia Epidemiológica de Sao Paulo, Regiane de Paula, aclaró que “no hay motivos para el pánico”, aseguró que los puestos de salud tienen inventarios suficientes para ofrecerle la vacuna a toda la población vecina al Huerto Forestal y reforzó la campaña para que los habitantes de Sao Paulo se vacunen.

La prioridad de la campaña de vacunación son las 3.000 personas que viven en un barrio que se asentó dentro del parque.

Además de reforzar su campaña de vacunación, las autoridades sanitarias de Sao Paulo recogerán muestras de saliva de los mosquitos en los parques cerrados para determinar si se convirtieron en transmisores de la enfermedad.

Gran parte de la población ya había sido vacunada este año como parte de la campaña de prevención por el brote de fiebre amarilla registrado a partir de diciembre pasado y que afectó los estados de Minas Gerais, Espíritu Santo, Río de Janeiro y Sao Paulo, todos en el sudeste de Brasil, la región más poblada del país.

La emergencia por dicho brote ya fue levantada debido a que el Ministerio de Salud registró el último caso en junio.

Para atender la demanda de la población, el Gobierno distribuyó este año 36,7 millones de dosis extras de la vacuna contra la fiebre amarilla.

 

Fuente: www.clarin.com/mundo

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