Las expectativas económicas registraron en marzo su mayor deterioro desde el fin de la corrida cambiaria, en octubre de 2018, según permitió comprobarlo ayer la amplia encuesta que mes a mes realiza el Banco Central (BCRA) entre analistas para conocer sobre qué escenario proyectan sus negocios las empresas.

El sondeo, llevado a cabo entre el 27 y 29 de marzo, muestra que aguardan una aceleración en la inercia inflacionaria en el corto plazo que hará cerrar el índice de precios al consumidor (IPC) en 36% este año, es decir, un registro 4,1 puntos mayor al que proyectaban hasta hace un mes (del 31,9%) y 7 puntos más alto que el que imaginaban hasta hace apenas dos meses.

Además concluyen que la mayor astringencia monetaria a la que recurre el Gobierno para tratar de disciplinar al dólar y a los precios lo obligará a mantener tasas de interés mucho más altas que las que esperaban, agregando un lastre que le restará ímpetu a la economía para rebotar en el corto plazo. De allí que recortaron la mejora estadística que imaginaban para el segundo trimestre (y solo por la recuperación del agro tras un año de sequía) del 1,5 al 1% por ciento.

Según el relevamiento, buena parte de los nuevos costos que sumó la economía derivan del salto del dólar en marzo, en especial, porque sorprendió al mercado, que consideraba estos episodios superados o los imaginaba solo posibles en algunos meses más, relacionados con la creciente incertidumbre que acompaña al proceso electoral.

Además se nota otro desencanto con la estrategia a la que apela la administración Macri para combatir la inflación, aquello que el Presidente, en sus tiempos de candidato, creía que se podría corregir «fácil».

Para el economista Miguel Zielonka, de la consultora Econviews, el vuelco pesimista deriva de los «números de inflación verificados en enero y febrero, que excedieron las estimaciones previas y obligaron a revisar las proyecciones. A eso se suman las mediciones que alertan que la inflación no desaceleró en marzo y que abril arrancó con nuevos ajustes de tarifas», explica.

Su colega Augusto Posleman, de Portfolio Personal inversiones, cree que el deterioro en las expectativas deviene de un círculo vicioso que halló en el creciente «riesgo político» un trampolín de relanzamiento.

«El mercado teme una posible vuelta al populismo, con el cambio en las reglas de juego que podría implicar. Ese temor fue el que reactivó el apetito dolarizador últimamente y derivó en una mayor inestabilidad cambiaria que impactó sobre las expectativas de inflación. Es todo parte de un círculo vicioso», insiste.

El especialista no cree probable una mejora en las expectativas en el corto plazo. «Hasta mayo las noticias serán malas en lo que hace a inflación, tasas y nivel de actividad. Y luego dependerá de cómo evolucionen las proyecciones electorales.

Los encuestados retocaron al alza todos sus cálculos de inflación, pero, muy especialmente, los de corto plazo. Ahora creen que marzo habría cerrado con 3,8% de inflación, contra el 3% que tenían previsto hasta hace un mes. De eso deriva un proceso de desaceleración mucho más lento: ahora creen que el IPC será de 3,5% en abril; de 2,8% en mayo y de 2,4% en junio, lo que significa recálculos de +0,8%;+ 0,5% y + 0,2%, respectivamente. La versión núcleo de esa medición la imaginan en 3,3%, 2,7% y 2,4%, lo que habla de un proceso de indexación generalizado.

La expectativa de una mayor inflación en el corto plazo a su vez aplaza las previsiones que la veían cayendo al 2% mensual a fines del segundo trimestre. Ahora a ese umbral solo se llegaría en el transcurso del tercer trimestre.

El estudio mostró ajustes importantes en las proyecciones sobre el tipo de cambio y las tasas, algo lógico si se considera que -hasta hace un mes- proyectaban un mercado cambiario estabilizado con el dólar en torno de los $40. Ahora el valor esperado en promedio para abril es de $43,2 (+$2,7 respecto del previo) y de $50,0 (+$2 por dólar que en la encuesta previa) para fin de año.

A su vez, también producto de la volatilidad cambiaria, y la reacción que a ella mostró el Gobierno, ajustaron fuerte sus proyecciones sobre la tasa de referencia, que pasó de 47,1 a 65% anual para abril (+17,9 puntos), con un sendero descendente mucho más tenue que la mantendría por encima del 60% hasta junio y la haría terminar 2019 en el 45% anual, contra el 37% que imaginaban hasta hace un mes.

 

Fuente: www.lanación.com