Uno de los puntos clave del caso es la visión de Julieta Silva, y a partir de allí la intencionalidad o no del acto que terminó con la vida de Genaro Fortunato. Es de esperar que el Ministerio Público Fiscal, la querella y también la defensa hagan pie en eso.

En esa dirección, además de las preguntas de rigor relacionadas con la noche de la tragedia, el fiscal Fernando Guzzo centralizó parte de su interpelación en la vista de la imputada, dándole contexto en la vida cotidiana.

Le preguntó si usaba lentes de contacto y la respuesta fue un “no” contundente, aclarando que solamente utilizaba anteojos tradicionales.

Con absoluta habilidad, la consultó sobre su relación con el deporte, afirmando la joven que practicaba hockey. Fue en ese instante donde quedó acorralada, al menos en ese punto.

Ante la consulta del fiscal, Silva afirmó que entrenaba de 20:30 horas a 22:30. Es decir, de noche.

Inmediatamente, no tuvo opción y tuvo que reconocer que practicaba ese deporte sin ningún tipo de lentes, momento justo para que Guzzo la consultara sobre las dimensiones de la cancha y el tamaño de la bocha. Puntos suspensivos para la pregunta que dejó mucha tela para cortar.

Advirtiendo la maniobra, el Dr. Alejandro Cazabán, abogado de Julieta, saltó al cruce argumentando que ese tipo de cuestionario no estaba relacionado con el hecho que se investiga.

Allí quedó trunca la maniobra del fiscal, no obstante quedó en el aire una rara sensación.