“Tuve días buenos y malos. Mientras estuve en la silla de ruedas tuve crisis porque me acordaba todo el tiempo de lo que pasó”, fueron las conmovedoras palabras de Priscila en referencia a todo lo que tuvo que vivir luego de ser parte del contingente que protagonizó la llamada Tragedia de La Cuesta hace poco más de dos años.

Hoy tiene apenas 15 años y sin dudas que cuando le vida le regale muchos más podrá contar mil anécdotas sobre su proceso de recuperación. Es que luego del grave siniestro vial en el que murieron 15 personas ella quedó en muy grave estado, incluso con lesiones severas que no le permitían caminar.

Afortunadamente nuestro país tiene un hospital como el Garraham con tecnología y recurso humano difícil de igualar.

Priscila, de ella se trata, dijo en una entrevista con el canal TN que a pesar de la angustia que le generó el lamentable hecho nunca bajó los brazos.

Su situación personal era delicada y no se sabía si volvería a caminar, hasta que un día se encendió una luz de esperanza. Sucede que un leve movimiento en el cuádriceps derecho alimento la ilusión de médicos y familiares.

A partir de ese pequeño reflejo, los profesionales del reconocido nosocomio hicieron lo imposible para que la adolescente se pusiera de pie. Finalmente, después de mucho esfuerzo lo lograron. La ciencia había hecho lo suyo, pero claro está que sus ganas de salir adelante también tuvieron que ver.

“Todos nos aferramos a ese movimiento, los médicos, los enfermeros y mi familia que es lo mejor que me tocó en la vida”, remarcó la jovencita.

Mientras se recuperaba en el hospital, a pesar de muchos y eternos días de angustia, no dejó de estudiar.

Hoy tiene un presente que le sonríe e indudablemente le espera un futuro repleto de logros. Cuando le preguntan por sus objetivos, no duda un segundo en responder: “Quiero volver a bailar”.

Fuente: www.diariomendozasur.com

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