En medio del aplastante verano africano que se vive en Roma y cuando casi nadie lo esperaba, Francisco anunció una de las medidas más anticipadas en sus seis años de pontificado: la reforma del IOR, el Instituto para las Obras de Religión, llamado el banco del Papa. Considerado durante años el centro de los escándalos más resonantes en el Vaticano por los manejos de corrupción -que incluyeron negocios con las mafias que concluyeron, por ejemplo, en el asesinato del banquero Roberto Calvi en junio de 1982, en Londres- el IOR estuvo también en el centro de numerosas operaciones políticas “non sanctas”.

El último escándalo que lo ha rozado fue el encarcelamiento en Australia del cardenal Robert Pell, que era el súper Secretario de Economía, elevado al cargo contra viento y marea por Jorge Bergoglio pese a los consejos de que no nombrara a un alto prelado acusado de abusos sexuales.

Pell acaba de ser condenado a seis años de cárcel en su país, Australia, por actos de pedofilia.

Estos escándalos son la razón del nombramiento en la reforma de un Prelado con amplios poderes cuya misión será la de vigilar que se apliquen en el IOR los principios éticos de la moral católica y de la legalidad.

Otra reforma importante es la designación de un revisor externo, que puede ser una persona física o una sociedad, con la abolición del órgano de revisión interno, sometido muchas veces a duras críticas.

El revisor externo conforma al IOR a los estándares internacionales. También se suprimen dobles encargos a funcionarios internos, una situación que con frecuencia ha creado conflictos de intereses en los negocios del Vaticano.

“El Instituto se adecua así a las exigencias de los tiempos”, explica el Papa argentino. Recurre a la colaboración y a la responsabilidad de laicos católicos competentes.

Desde junio de 2013, nombrado por Francisco poco después de ser elegido Prelado sin las facultades otorgadas por el Papa a esa figura, es monseñor Battista Ricca, que vive en la casa de Santa Marta, donde se aloja el Papa.

El Prelado, que será el hombre de confianza del pontífice, deberá ahora estar más atento a la ética que a los detalles financieros. El funcionario de la Secretaría de Comunicaciones Andrea Tornielli, encargado de bajar línea de la voluntad papal en los medios vaticanos, explicó que “otras señales importantes están representadas por una mayor importancia dada a la peculiaridad del IOR y su estar sometido a las normas canónicas, además de estar en el renovado contexto legislativo querido por Benedicto XVI y completado por Francisco, en materia de transacciones financieras, transparencia y antireciclaje».

Otro cambio muy importante en favor de la transparencia de las operaciones bancarias del IOR lo indicó también el pontífice argentino. “Para continuar adaptando las estructuras y las actividades de la época, se hará uso de la colaboración y responsabilidad de los católicos laicos competentes”.

El deseo es renovar los estatutos del Instituto de Obras de Religión y la colaboración se llevará a cabo “ad experimientum” durante dos años, agregó el Papa.

Está previsto que el Consejo de Superintendencia aumente de 5 a 7 miembros y las nuevas disposiciones prohíben al personal del banco tener otros empleos.

La reforma refuerza el poder del director general, Gian Franco Mammi. Habrá otros cinco gerentes laicos que formarán parte del Consejo de Superintendencia.

 

Fuente: www.clarín.com