Nadie desconoce que la campaña política fue áspera. Fuego cruzado por doquier, donde las denuncias abundaron.

A pesar de que las redes sociales ardieron con carteles, frases y memes castigando severamente a uno u otro sector, todo indicaría que los cánticos de tribuna una vez más brillaron.

Queda poco y ambos están relajados. Es que tienen la comodidad del primer lugar de la lista y tanto uno como el otro tienen banca asegurada porque tuvieron “banca”.

Pronto serán vecinos en el Honorable Concejo Deliberante. 

El último sábado fueron parte de algo histórico: participaron de tres debates de manera continua en tres radios locales. La última parada, casi como una final, fue en el programa Sin Documentos de Mitre San Rafael.

El tercer capítulo no fue obvio, ya que estaba cantado que antes habían hablado de los temas que la gente ya conoce. Es que las discusiones en torno al helicóptero, el tomógrafo, los centros de salud y los destacamentos policiales, la ciudadanía se las sabe de memoria. Para no empachar con las mismas frases de siempre se buscó que opinaran sobre temas cotidianos.

En la mayoría de las cosas coincidieron.

Por ejemplo, al ser consultados sobre que institución de salud eligen para llevar a sus hijos cuando se enferman señalaron el Schestakow por encima de las otras instituciones. No dudaron en confiar en más en el sector público que en el privado. “Por la tecnología”, subrayó uno y el otro se acopló. 

Respecto de la minería ambos coincidieron en que hay que explotar los recursos siempre y cuando se cuide el medio ambiente y se proteja el agua tal como lo dice la normativa vigente. Pero en definitiva se mostraron a favor de la misma. Incluso estuvieron de acuerdo en que hay que aprovechar esos recursos de manera urgente.

Los dos expresaron ser católicos y dijeron estar de acuerdo con la participación de la Iglesia en actos oficiales. Aunque aclararon, cada uno a su manera, que tiene que ser una participación de tipo cultural y no de imposición de doctrina.

También estuvieron de acuerdo en la inyección de dinero a la cultura sanrafaelina. Casi a coro manifestaron que, más allá de traer espectáculos de afuera, hay que valorizar a los artistas locales y reconocerlos con plata.

En relación a otros temas se mostraron a favor del matrimonio igualitario y de la ley de identidad de género, y le dijeron “no” al aborto.

La realidad es que estuvieron de acuerdo en muchos puntos, incluso cada uno de ellos reconoció en el otro capacidad, idoneidad y trabajo.

Otro punto de encuentro fue la seguridad, más allá de ciertas chicanas menores. Ambos reconocieron haber sido alguna vez victimas del delito (de manera directa o indirecta) y es por eso que entienden la queja de la gente. Tanto el radical como el peronista manifestaron que hay que incrementar el número de recurso humano que vigile las calles. El primero propuso un cuerpo de preventores municipales, en tanto que el segundo hablo directamente de policías. De la mano, hicieron hincapié en que la Justicia tiene que comprometerse más.

Abroquelados, defendieron la libertad de expresión y condenaron con firmeza a los gobiernos que utilizan la pauta oficial para condicionar la palabra de los periodistas. Incluso ofrecieron ayuda a los medios que sufren intimidación.

Obviamente que hubo algunos cruces de palabras, pero fueron frases superficiales que tienen más que ver con la clásica “opinión facebookeana”. En la mayoría de los temas coincidieron, la única diferencia estuvo centrada en las formas.

Donde se puso tensa la situación fue cuando cada uno hizo referencia al líder partidario (provincial) del otro. El peronista habló peste de Cornejo y el radical no se quedó atrás con Félix. Al fin y al cabo esa es la verdadera lucha, aunque la misma sea innecesaria, ya que por una u otra cuestión ni Cornejo ni Félix participarán en el 2019.

Lo curioso es que no se conocían entre ellos.

Coronaron un final con respeto remarcando que las diferencias son exclusivamente de ideología política. A tal punto sellaron con respeto el encuentro, que se marcharon juntos.

Llegaron a la vereda y lejos de irse cada uno por su lado se fueron caminando por las calles del microcentro. Nuestro fotógrafo da constancia de que recorrieron varias cuadras a la par, ni a la derecha, ni a la izquierda, por el “centro”.

El peronista y el radical. No hace falta nombrarlos, usted ya sabe sus nombres.

Silvio Barroso